Monday, March 26, 2012

Permaneciendo Limpios!



¿Es posible que el cristiano permanezca limpio y puro en un mundo lleno de violencia, inmoralidad y corrupción? ¿O es inevitable que el espíritu de esta generación desgaste a los santos de Dios y atribule sus almas? Les sucedió a Lot y a su familia en Sodoma y les está sucediendo a muchos cristianos en todo el mundo.

Hay un espíritu de sensualidad que cautiva a la tierra y muchos cristianos viven con un creciente temor de que ellos puedan ceder lentamente ante ello. Estamos siendo bombardeados constantemente con aquello que es lascivo e inmoral. Revistas, películas y programas de televisión lucen escenas de desnudez, lujuria y violencia ante sus espectadores. El adulterio es glorificado; Drogas, alcohol y la promiscuidad sexual se hacen atractivos. Los conductores famosos de televisión alardean de sus borracheras, de sus numerosos divorcios, de sus códigos morales,
¡y al público le gusta esto! Mientras más vergonzosos sean sus hechos, mayor es el aplauso.
En el Día del Juicio, las multitudes de escarnecedores e injuriadores serán llamados ante nuestro santo Dios para dar cuentas. Todos ellos temblarán y clamarán por misericordia cuando estén cara a cara con Aquél de quien se han burlado y hecho escarnio. Él les rugirá en santa indignación: "Así como lo hicisteis a uno de éstos, al menor de mis siervos, a mí me lo hicisteis".


Hagamos un balance.


Los cristianos verdaderamente honestos deben hacer un balance y preguntarse a sí mismos estas preguntas importantes: ¿Están cambiando mis valores morales? ¿Se está filtrando la maldad de esta generación en mi vida? ¿Estoy siendo afectado por el bombardeo de sensualidad que veo por todo mí alrededor? ¿Estoy desarrollando un apetito por las cosas del mundo? ¿Estoy cambiando para mal, sin saberlo?
La verdad es que la mayoría de nosotros permitimos cosas en nuestras vidas que condenábamos hace apenas algunos años atrás. No tenemos una santa indignación en nosotros. No solamente nos quedamos callados, sino que estamos cediendo paulatinamente a las crecientes presiones y aceptando las mentiras de Satanás.
Sí, estamos cambiando. Nuestra música ha cambiado. Nuestros estándares están cayendo. Nuestra aceptación por el mal está siempre en aumento. Nuestro silencio contra la inmoralidad ha traspasado los límites, es más y más evidente.
¿Será acaso que ahora estamos tan tibios, tan acomodados con la "nueva moralidad", que nos hemos vuelto ciegos a nuestra verdadera condición espiritual? Antes que a nadie, yo quiero que el Santo Espíritu vuelva su reflector hacia mi alma y exponga cada camino pecaminoso o malvado que se está introduciendo en mi vida. Quiero un avivamiento de rectitud en mi vida. Quiero estar otra vez hambriento y sediento de la verdadera santidad.
Lea al profeta Oseas clamando contra su generación, y suena como si estuviera hablando acerca de nuestra sociedad actual:


"Hay prostitución y adulterio… pueblo piensa que Dios está excusando sus pecados… No hay nadie que invoque a Dios… se ha mezclado con los demás pueblos… como palomas incautas ellos se mezclan con las naciones…el pueblo de Dios se está deshaciendo de las cosas que son buenas y haciendo ídolos de plata y oro. Están convirtiendo mis altares en altares de pecado… Profetas están hablando cosas necias, y el varón de espíritu es insensato, porque hay una multitud de maldad en su corazón…" (Oseas 7-9).


Oseas le dijo a su generación: "Ustedes se han olvidado de su Hacedor. Dicen conocer a Dios, pero ya no le consultan. Están ocupados construyendo, corriendo tras las cosas de esta vida, y en el transcurso se han convertido en vidas vacías sin fruto.


Jesús se refirió a su generación como "mala, malvada, perversa". Mucho después de que Cristo ascendió al Padre, Pedro estaba denunciando los pecados de su generación, diciendo:


"Tienen los ojos llenos de adulterio… no se sacian de pecar. Aman la maldad… Tienen el corazón habituado a la codicia… Son hijos de maldición" (2 Pedro 2:14, 15).


Honestamente, ¿cuánto lee la Palara de Dios cada día? ¿Cada semana? ¿Cuánto tiempo pasa encerrado con Dios, absolutamente solo, para derramarle su corazón a Él? La verdad es que toda ésta generación tiene poco o nada de tiempo para orar o para leer la Biblia.


Este es el deseo de Dios para todos aquellos que viven medio de la depravación:


"Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo" (Filipenses 2:15).

Monday, March 19, 2012

Victoria Sobre el Pecado!


El pecado hace que los cristianos lleguen a ser cobardes que viven en derrota. No pueden levantarse con valor contra el pecado a causa del pecado secreto en sus vidas. Ellos excusan los pecados de otros a causa de la desobediencia en sus propios corazones y no pueden predicar victoria porque viven en la derrota. Algunos de ellos supieron una vez lo que era vivir victoriosamente, tomando la venganza contra el pecado, habiendo cumplido la rectitud de Cristo en sus propias vidas.

Experimentaron el poder, el valor, las bendiciones que vienen a los obedientes al Señor. Hoy son solo una sombra de lo que antes fueron. Ahora cuelgan sus cabezas en vergüenza, incapaces de mirar el mundo a los ojos, víctimas del pecado que gobierna sus vidas. Un pecado asediante ha robado su vitalidad espiritual y un enemigo tras otro es levantado contra ellos.

Ejemplos en el Antiguo Testamento.

        David tenía enemigos. Ellos eran los filisteos, los amoritas, los Sirios y otros enemigos que estaban contra Israel. Cuándo David estaba bien con el Señor, ninguno de sus enemigos podía pararse ante él. Él los mató por las decenas de miles y su nombre era temido en cada campamento enemigo. Pero cuando David pecó y se distanció del Señor, sus enemigos crecieron en bravura y triunfaron sobre él. El pecado hizo que perdiera su valor y confianza, haciéndolo débil ante todos sus enemigos

¿Estamos trayendo maldición sobre nosotros?

Tan clara manifestación de Dios obrando no se debe perder en nosotros hoy. ¿Es por eso que caemos víctimas ante nuestros enemigos modernos? Nosotros no luchamos contra enemigos de carne y sangre – ¡los nuestros son más poderosos! Nuestros enemigos son el temor, la depresión, la culpa, la condenación, la preocupación, la ansiedad, la soledad, el vacío, la desesperación.

¿Dios ha cambiado su carácter o todavía “levanta adversarios” contra una generación pecadora y comprometida? ¿Será que estos enemigos modernos están venciendo a mucho del pueblo de Dios por su pecado escondido y desliz? Dios no puso una yunta pesada sobre su pueblo. Era tan sencillo y fácil: “Obedece y serás bendecido o desobedece y sufre.” Ese mismo mensaje resuena en el Nuevo Testamento:

El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Romanos 8:6).

Tenemos bastante enseñanza sobre cómo enfrentarnos a nuestros problemas y temores. No tuvimos suficiente enseñanza sobre cómo tratar con el pecado en nuestras vidas. No puedes curar el cáncer poniéndole parches. Tiene que ser quitado. Continuaremos siendo personas neuróticas-mientras sigamos excusando el pecado en nosotros. No es de extrañar que estamos tan deprimidos, preocupados, cargados con la culpa y la condenación- vivimos en nuestra desobediencia y compromiso.

La mayoría de nosotros estamos plenamente conscientes que el pecado esta a la raíz de todos nuestros problemas. Sabemos que el pecado causa temor, culpa y depresión. Sabemos que nos roba de todo valor espiritual y vitalidad. Pero lo que no sabemos es cómo vencer al pecado que tan fácilmente nos asedia

No tengo fórmulas, ningunas soluciones sencillas. Lo sí sé es que hay mucho consuelo en la Biblia para aquellos que está peleando batallas entre la carne y el Espíritu. Pablo peleó la misma clase de la batalla, contra la misma clase de enemigo. Confesó, “No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (Romanos 7:19).

1. ¡Debo aprender a tener hambre por la santidad y odiar el pecado que me acosa!

2. ¡Debo estar convencido de que Dios me ama a pesar mi pecado!

3. Debo aceptar la ayuda amorosa de mi Padre para resistir y vencer.

4. Cuando el pecado en mí es vencido, todos mis otros enemigos deben huir.

Lo que yo hago acerca del pecado en mi vida determina cómo mis enemigos se comportarán. La victoria sobre el pecado que asedia hace que todos mis otros enemigos huyan. La preocupación, el temor, la culpa, la ansiedad, la depresión, la agitación, la soledad - todo son mis enemigos. Pero ellos solo pueden hacerme daño sólo cuando el pecado me convierte en un blanco sin protección. Los justos son tan audaces como un león. Ellos tienen una mente y conciencia clara y esto es una fortaleza que estos enemigos no pueden invadir.

¿Quieres la victoria sobre todos tus enemigos? Entonces vaya de manera correcta tratando ferozmente con tu pecado que te asedia. Quita la cosa maldecida en tu vida y llegarás a ser poderoso en Dios.

… despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, (nos rodea o acosa)…” (Hebreos 12:1).

Tuesday, March 6, 2012

La Ley del Conquistador!


Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.   Salmo 112:1


       Tal vez lo primero que se te vino a la mente, después de leer el título del blog fue, completar la frase!
Si eres Cristiano y mas específicamente Adventista sabras a lo que me refiero! En nuestras iglesias en todas partes del mundo hay un Club de Conquistadores.

En el mundo y en el universo hay leyes, leyes de tránsito, civiles, penales, ley de la gravedad, ley de la física, etc...
   Que pasa cuando desobedecemos una de esas leyes o que pasa cuando tratamos de ignorarlas? Seguramente tendremos un accidente o la pasaremos mal!
El no saber o conocer las leyes no te excenta de que te suceda algo o que pagues una multa por ello, es deber de todo ser humano conciente conocer las leyes a las cuales debes de estar sujetos!
En el libro del profeta Oseas capítulo 4 versículo 6 dice: 
          
   Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

La ley a la cual me refiero es la "ley del conquistador" y dice de la siguiente manera:

La Ley del Conquistador me ordena:
-Observar la devoción matutina
                                           -Cumplir fielmente con la parte que me toca
-Cuidar mi cuerpo
-Tener una mirada franca
-Ser cortés y obediente
-Andar con reverencia en la casa de Dios
-Conservar una canción en el corazón
-Ir donde Dios me mande. 

     Tal vez te traiga gratos recuerdos, tal vez añores aquella etapa de tu niñez, tal vez todavía seas parte de esa experiencia maravillosa o tal vez jamás sabras o no tendras la oportunidad de formar parte de ella, pero núnca es tarde para tomar en cuenta estos ocho puntos o leyes que uno de pequeño aprendió y quizá hallamos olvidado o las seguimos practicando!

►Cada mañana procura a Dios en primer lugar antes de cualquier cosa!
►Cumple con tus obligaciones tanto en el hogar como en tu trabajo!
►Tu cuerpo es templo del Espíritu Santo por lo tanto debes cuidarlo y al cuidarlo bien vivirás más!
►Que tu mirada sea la mirada de un Cristiano y lo que mires sea para honrar a Dios!
►La cortesía habla bien de ti y te hace una mejor persona, el ser obediente te hace humilde!
►Comportate adecuadamente en la iglesia que es la casa de Dios y El merece la honra y la gloria!
►Cada  vez que pones en tu corazón un canto, reflejaras en tu rostro el amor y las maravillas que Dios a  hecho por ti!
►Y por último, Dios conoce mejor que camino debes seguir, SIGUELO!