Monday, March 19, 2012

Victoria Sobre el Pecado!


El pecado hace que los cristianos lleguen a ser cobardes que viven en derrota. No pueden levantarse con valor contra el pecado a causa del pecado secreto en sus vidas. Ellos excusan los pecados de otros a causa de la desobediencia en sus propios corazones y no pueden predicar victoria porque viven en la derrota. Algunos de ellos supieron una vez lo que era vivir victoriosamente, tomando la venganza contra el pecado, habiendo cumplido la rectitud de Cristo en sus propias vidas.

Experimentaron el poder, el valor, las bendiciones que vienen a los obedientes al Señor. Hoy son solo una sombra de lo que antes fueron. Ahora cuelgan sus cabezas en vergüenza, incapaces de mirar el mundo a los ojos, víctimas del pecado que gobierna sus vidas. Un pecado asediante ha robado su vitalidad espiritual y un enemigo tras otro es levantado contra ellos.

Ejemplos en el Antiguo Testamento.

        David tenía enemigos. Ellos eran los filisteos, los amoritas, los Sirios y otros enemigos que estaban contra Israel. Cuándo David estaba bien con el Señor, ninguno de sus enemigos podía pararse ante él. Él los mató por las decenas de miles y su nombre era temido en cada campamento enemigo. Pero cuando David pecó y se distanció del Señor, sus enemigos crecieron en bravura y triunfaron sobre él. El pecado hizo que perdiera su valor y confianza, haciéndolo débil ante todos sus enemigos

¿Estamos trayendo maldición sobre nosotros?

Tan clara manifestación de Dios obrando no se debe perder en nosotros hoy. ¿Es por eso que caemos víctimas ante nuestros enemigos modernos? Nosotros no luchamos contra enemigos de carne y sangre – ¡los nuestros son más poderosos! Nuestros enemigos son el temor, la depresión, la culpa, la condenación, la preocupación, la ansiedad, la soledad, el vacío, la desesperación.

¿Dios ha cambiado su carácter o todavía “levanta adversarios” contra una generación pecadora y comprometida? ¿Será que estos enemigos modernos están venciendo a mucho del pueblo de Dios por su pecado escondido y desliz? Dios no puso una yunta pesada sobre su pueblo. Era tan sencillo y fácil: “Obedece y serás bendecido o desobedece y sufre.” Ese mismo mensaje resuena en el Nuevo Testamento:

El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Romanos 8:6).

Tenemos bastante enseñanza sobre cómo enfrentarnos a nuestros problemas y temores. No tuvimos suficiente enseñanza sobre cómo tratar con el pecado en nuestras vidas. No puedes curar el cáncer poniéndole parches. Tiene que ser quitado. Continuaremos siendo personas neuróticas-mientras sigamos excusando el pecado en nosotros. No es de extrañar que estamos tan deprimidos, preocupados, cargados con la culpa y la condenación- vivimos en nuestra desobediencia y compromiso.

La mayoría de nosotros estamos plenamente conscientes que el pecado esta a la raíz de todos nuestros problemas. Sabemos que el pecado causa temor, culpa y depresión. Sabemos que nos roba de todo valor espiritual y vitalidad. Pero lo que no sabemos es cómo vencer al pecado que tan fácilmente nos asedia

No tengo fórmulas, ningunas soluciones sencillas. Lo sí sé es que hay mucho consuelo en la Biblia para aquellos que está peleando batallas entre la carne y el Espíritu. Pablo peleó la misma clase de la batalla, contra la misma clase de enemigo. Confesó, “No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (Romanos 7:19).

1. ¡Debo aprender a tener hambre por la santidad y odiar el pecado que me acosa!

2. ¡Debo estar convencido de que Dios me ama a pesar mi pecado!

3. Debo aceptar la ayuda amorosa de mi Padre para resistir y vencer.

4. Cuando el pecado en mí es vencido, todos mis otros enemigos deben huir.

Lo que yo hago acerca del pecado en mi vida determina cómo mis enemigos se comportarán. La victoria sobre el pecado que asedia hace que todos mis otros enemigos huyan. La preocupación, el temor, la culpa, la ansiedad, la depresión, la agitación, la soledad - todo son mis enemigos. Pero ellos solo pueden hacerme daño sólo cuando el pecado me convierte en un blanco sin protección. Los justos son tan audaces como un león. Ellos tienen una mente y conciencia clara y esto es una fortaleza que estos enemigos no pueden invadir.

¿Quieres la victoria sobre todos tus enemigos? Entonces vaya de manera correcta tratando ferozmente con tu pecado que te asedia. Quita la cosa maldecida en tu vida y llegarás a ser poderoso en Dios.

… despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, (nos rodea o acosa)…” (Hebreos 12:1).

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